
Estamos sometidos a misiones y obligaciones en nuestro quehacer como personal de salud y como seres humanos estamos también con la posibilidad de observar, recibir o sufrir del proceso de atención desde el otro lado, en el lugar donde queremos encontrar competencia y eficiencia a pesar de nuestra miseria humana. Vi en mi corta experiencia en este otro lado como paciente, a todo el mundo comprometido en sus tareas específicas ( ambulancia, administrativas, de lavandería, de alimentación, de limpieza) y muchas más, como en toda institución donde son innumerables los actores que tienen que ver con la actividad central del trabajo hospitalario, ese ser humano enfermo. No puedo decir que sufrí en mi hospital por la atención, sufrí por mi dolor físico limitante e incapacitante y mi deseo con esta nota hacerles un reconocimiento especial con mis sentidas palabras calurosas y las más agradecidas para todos y cada uno de los compañeros del hospital que día a día en más o en menos participan de la recuperación de ese ser humano que los necesita, como los necesité.
No puedo estar más feliz porque mi problema de salud fue resuelto sin salir de esta mi casa.( Hospital Regional de Sogamoso ), quiero resaltar lo más importante que noté de todos los que me ayudaron, su calidad humana, el trato especial del que fui objeto y que acompañó siempre la relación personal entre todos ustedes y yo como paciente, desde el día y momento justo de la lesión accidental que sufriera dada por la pasión de realizar una de las actividades que más me gustan.
Agradezco la preocupación de mis compañeros, su acompañamiento y todo que realizado por aliviar mi dolor, su voz de aliento, su capacidad técnica y científica, un abrazo para las doctora Martha López de Cirugía y Paula Murcia de Anestesia, así como Adolfo García y compañero de muchos años Dr. Fernando Ortiz, y para cada uno de los que hicieron su revista diaria de cirugía, ortopedia, médicos Internos y los que intervinieron en mi atención. Un inmenso cariño para las Enfermeras y auxiliares del 4to piso, especialistas en el manejo de las maternas y madres , porque así me atendieron como una madre que recién dio a luz . Soy una persona apasionada por lo que hace , pero definitivamente en todos vi igualmente pasión y amor en su trato, tuve siempre una voz de amistad, comprensión y cariño, del cual parecería no merecerlo, pero si agradezco.
Reconozco en mi hospital la renovación y mejoría de sus instalaciones e infraestructura que realmente se ajustó a mi necesidad y a la de muchos que lo han vivido y donde me sentí realmente seguro. El espacio y los lugares de la acción se modernizan a nuestra posibilidad y se adecuan a la acción que se lleva a cabo. Los desplazamientos, me parecieron organizados responsables y ágiles. Los servicios técnicos de diagnóstico los recibí a pesar de la fría área también fueron completos y ágiles. La Alimentación para nuestra condición se me antojo buena y adecuada así como la limpieza de las áreas, y así con todo mi hospital, un saludo fraterno al Dr. Julio Piñeros, seguirá cumpliendo innovando y nuevamente desde ese otro lado haciendo eco de su labor hacerla también nuestra y saliendo tal vez de día a acompañarlos en otra jornada de salud deportiva, y a su mano derecha Dr. Marcelo Mariño en quien muchas de las cosas enumeradas son fruto de su paciente labor.
No hice la encuesta de satisfacción, pero con esta nota que ojalá también en algún momento sea púbica y por su puesto junto con mi familia Luz Mireya mi esposa, y mis hijos Susana (junior de urgencias) Y Daniel, es de satisfacción de agradecimiento y reconociendo que lo mejor que tiene el hospital son LAS PERSONAS.
PARA TODOS UN ABRAZO
NESTOR RICARDO CASTILLO CARDENAS.
